Fertilidad y vitalidad del suelo.
Estructura del suelo y retención de agua.
Absorción de nutrientes y elementos esenciales.
Salud y colonización de las raíces.
Crecimiento y desarrollo de las plantas.
Liberación gradual de elementos a lo largo del ciclo del cultivo.
Contenido de materia orgánica biológicamente activa en el suelo.
Solubilidad de metales como hierro, zinc y manganeso.
Actividad microbiana en los suelos.
Eficiencia del nitrógeno orgánico.