31 marzo, 2023

Particularidades de la poscosecha en vid y frutales

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El contexto climático y las recomendaciones para una fertilización exitosa. 

Las heladas de inicio de ciclo (heladas tardías), que ocurrieron en diversas zonas del país, ocasionaron daños importantes en los primeros brotes de los cultivos de hoja caduca. 

El Ing. Arg. Juan Pablo Mestre, Gerente Técnico Comercial de Bioaggil, nos cuenta sobre las particularidades climáticas de este año y la importancia de la fertilización sobre el rendimiento del próximo ciclo.

¿Qué es la fertilización de reserva o postcosecha?

La fertilización de reserva, llamada comúnmente de postcosecha, es el aporte de nutrientes al cultivo con el objetivo de reponer el consumo que fue necesario para el crecimiento vegetativo y producción de la campaña que está terminando y, principalmente, preparar a la planta para el inicio del próximo ciclo vegetativo.

En los frutales de hoja caduca, los procesos de floración, brotación y la etapa inicial del crecimiento vegetativo, dependen exclusivamente de las reservas que tenga la planta acumulada en tejidos como tallos, yemas, troncos y raíces, tomando vital importancia la fertilización de reserva.

La absorción de nutrientes desde el suelo en la primavera o verano, se inicia con un desfase respecto al crecimiento de brotes, por lo cual, una buena acumulación de reservas al final del ciclo anterior es clave para el correcto arranque del cultivo.

En resumen, durante el periodo que transcurre entre el inicio de brotación y la activación del sistema de raíces, el desarrollo del cultivo estará limitado a la cantidad de reservas que este haya podido acumular durante el ciclo anterior.

¿Qué particularidades puede tener esta fertilización en esta temporada que terminó?

Como hablamos de que esta es una fertilización para “reponer” parte de los nutrientes que la planta utilizó en la campaña, debe diseñarse de acuerdo a los rendimientos y el desarrollo de cultivo que hayamos tenido.

Las heladas de inicio de ciclo (heladas tardías), que ocurrieron en diversas zonas del país, ocasionaron daños importantes en los primeros brotes de los cultivos de hoja caduca. Los brotes afectados, en su mayoría, crecieron gracias a los nutrientes de reservas, por lo que un daño de este tipo implica un doble gasto de energía para la planta, ya que tiene que reponer el tejido vegetativo. En términos de nutrientes, esto significa un gran consumo del nitrógeno y de fósforo que debe ser repuesto.

Por otra parte, lo más probable es que estos cultivos hayan reducido drásticamente su producción de fruta, por lo que nutrientes como magnesio y potasio se pueden haber mantenido en valores normales.

“Una herramienta clave para monitorear y evaluar el estado nutricional del cultivo, son los análisis foliares”,  recomienda Juan Pablo Mestre. 

Por ejemplo, si se realiza un análisis en las hojas de un viñedo afectado según lo descrito anteriormente, al momento de cosecha, probablemente los valores de nitrógeno y fósforo sean bajos y los valores de magnesio y potasio se encuentren dentro o por encima de los valores normales.

En este tipo de eventos que estamos describiendo (heladas de fin de ciclo), el daño puede producirse en el follaje del cultivo que ya tiene su producción definida. 

“Cuando el daño supera el 25 o 30% del follaje, es recomendable no hacer la fertilización poscosecha, ya que la capacidad de absorción del cultivo y la eficiencia de aprovechamiento son muy malas. Lo mismo pasa con eventos de granizo que afectan a la parte aérea de la planta. En estos casos lo mejor es guardar recursos para hacer una buena fertilización en el inicio del próximo ciclo, ” comentó  el Ing. Arg. de Bioaggil. 

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